Los días asechan,
la luna bajo nosotros
sin decir nada,
silenciosa,
sigilosa, quizá ataque,
quizá nos abrace.
Algún susurro
nuestros sentidos percibirán
y el cáos aparecerá
dando aliento
de tensión
en nuestros frágiles
cuerpos,
tan delicados como aquel
hielo derritiéndose en tu boca.
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