En algún momento todos tenemos
que volver de las cenizas,
quizá no todos quieren
pasar por los fuegos abrazadores
de las circunstancias,
pero fue devoción mía.
Las cabezas volaron
las lagrimas contenidas
como un estanque putrefacto
de emociones,
un olor inmundo de fracaso
nos envuelve, nos cohíbe.
Solo volver a nacer nos cubrirá con
un manto de calma, un manto de
poder.
Por eso escojo volver a nacer
de las cenizas, del fuego ardiente
que esculpió mi mente y mi cuerpo.
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