Impulsos,
fantasías
y el frío rozando
nuestras manos y rostros,
no hay mejor panorama
que tus ojos en los míos,
puros y ruines,
sagrados y perfectos,
que por defecto
no podían detenerse.
Impulsos,
predominen en mi alma
y mis sentidos,
no dejen que esto
sea efímero.
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